
Acabo de regresar de un evento organizado por IESE en el que, bajo el sugerente título «creando la empresa de 2020», hemos dedicado dos horas a reflexionar sobre qué cosas deberíamos empezar a hacer desde ahora si queremos tener en 2020 una economía más competitiva y una sociedad más cohesionada.
La sesión ha consistido en dos paneles de expertos: En el primero, titulado «un nuevo modelo competitivo para la economía española», los profesores Argandoña, Vives y Videla han hecho un repaso de la situación del entorno económico y de los cambios estructurales necesarios para mejorar nuestra competitividad. Entre los principales problemas de nuestra economía han destacado el excesivo endeudamiento de familias y empresas, las dificultades de acceso a la financiación, la destrucción de riqueza, el exceso de capacidad productiva, la incertidumbre del entorno y el carácter global de una recesión que ha motivado el menor crecimiento del PIB mundial de los últimos 60 años.
Los panelistas han coincidido en que, a pesar de todo, a medio y largo plazo hay razones para el optimismo, pero que pasan por reformas profundas en educación, justicia, administración pública, impulso de la productividad, mercado laboral y pensiones. La trascendencia de estos ajustes hace imprescindible un pacto entre todos los agentes sociales sobre la base de que todos, y sin reproches, asuman la responsabilidad del conjunto, y que se establezcan mecanismos para compensar a quienes salgan «perdedores». A la sociedad civil le correspondería impulsar este proceso, empujando a las instituciones políticas más allá de sus intereses particulares.
El segundo de los paneles, titulado «innovación, inversión e ilusión: creando empresas más sólidas» ha sido moderado por el prof. Pedro Nueno y ha contado con la presencia de Salvador Almany, de Abertis; Simón Pedro Barceló, de Grupo Barceló; Francisco Belil, de Siemens; y Francisco Rubiralta, de Celsa.
De este segundo panel me quedo con dos cosas: 1) la importancia que han dado todos los panelistas al papel que deben jugar los individuos en el proceso de regeneración económica y social y 2) sus respuestas a la pregunta: «¿qué empresas saldrán reforzadas de la crisis?» que pueden resumirse en los siguientes puntos:
- Las que tengan proyecto (visión, deseo y valores compartidos).
- Las que sean capaces de capitalizarse mejor.
- Las que tengan una base de economía real frente a las de base financiera.
- Las que desarrollen una mentalidad de «volver a empezar».
- Las que apuesten por la innovación y el talento.
- Las que sean capaces de orientarse aún más a sus clientes.
- Las que den valor a la flexibilidad y a la velocidad.
- Las que valoren el esfuerzo y el compromiso.
- Las que sepan cuidar su «working capital» y «free cash flow».
- Las que apuesten por la transparencia (interna y externa).
- Las que sepan aprovechar las oportunidades de fusiones (evitando hacerlas entre «cojos de la misma pierna»).
Gracias Santi muy buen artículo
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